La exposición de SILVIA GRAV “LA FALTA” en Espacio en blanco (del 4 al 28 de noviembre)

Silvia Grav Espacio en blancoSilvia Grav llega a Espacio en blanco para dejarnos sin palabras. Con tan solo 20 años presenta una muestra interdisciplinar de su nuevo proyecto “La falta”, que inaugura el programa expositivo de este curso 2014-2015 y que podrá visitarse desde el 4 al 28 de noviembre. La exposición, pura poesía visual, se compone de una serie de imágenes monocromáticas, y de una pieza audiovisual, que revelan una mirada llena de fragilidad. A través de la fotografía, el arte y las letras, Grav presenta una personalidad compleja y crítica ante el mundo, desarrollando imágenes de gran profundidad que permiten una variada lectura e interpretación.

Recientemente, ha sido una de las ganadoras de “20 por debajo de 20”, una selección de 20 fotógrafos menores de 20 años que muestra a los mejores talentos de Flickr y ha formado parte de la exposición conjunta con el resto de galardonados, en la galería Milk de Nueva York.

El dolor y el cine son sus principales fuentes de inspiración y la fotografía es para ella necesidad, desahogo y placer. Mediante su nostálgica poesía visual, busca proyectar el mundo en el que le gustaría vivir.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Silvia Grav(…) después de todo, es probable que mi continua confusión con el parecido entre parálisis emocional y felicidad no sea tan ridícula. Considerar innecesario el movimiento y permanecer inmóvil podría no ser solo la consecuencia de un miedo atroz: cuando se tiene todo no se sigue buscando. Uno se detiene y disfruta. La plenitud, entonces, es felicidad. Felicidad y parálisis.

Lo tengo todo. Es curioso y afortunado poder confirmar que no aspiro a nada más que esto. Pero lo digo con una mezcla de orgullo y fracaso: lo tengo todo y sigue mi cuerpo en un continuo movimiento atrapado en el mismo eje; y aquí no hay ni búsqueda ni espera. Es un movimiento débil, una vibración leve y lejana, a la que por momentos creo poder olvidar. Pero no. Ni siquiera el miedo a la muerte y a perderlo todo puede detenerlo.

El producto de esta plenitud falsa no podía ser otro que una obsesión enfermiza por averiguar de dónde nace esta inercia infinita hacia la fatalidad, al desastre de saberse afortunado y la incapacidad de sentirlo.

Y es, solamente, la falta.

El vacío insaciable pero necesario.

La carencia como motor, como condena

y como único sentido.

(Silvia Grav)